Otra entrada sobre mi lucha interna contra la incompetencia mundial y mi fe ilusa en poder cambiar algo. En este país, se habla español (o castellano). Podría hablar de las constantes puñaladas que recibe este idioma a diario por sus propios usuarios. O podría barrer para casa y quejarme de la poca maña que tenemos para los idiomas extranjeros (siempre generalizando). Pero en vez de eso, voy a aunar un poco las dos y dirigirme a los traductores. Concretamente a los de cine y televisión. Yo he cursado 3 asignaturas de traducción y de ninguna manera me creo capacitada para dedicarme a ello aún. Pero como receptora de doblajes, y conocedora de inglés y español, creo que sí puedo criticar, aunque sea un poquito. Un traductor recibe un guión. Se supone que esa persona ha de conocer y manejar ambos idiomas. Además tendrá, supongo, un diccionario bilingüe, y con un poco de suerte uno monolingüe de cada idioma. Y un ordenador con conexión a internet. Siempre te encontrarás con palabras o frase...
Ayer fui a la Fnac tras muchos meses, y eso que la tengo en mi misma acera. Empiezo a notar lo de no tener trabajo, porque al pasar por delante, ni volvía a casa cansada y de uniforme y no me apetecía, ni volvía del Mercadona cargada de bolsas. En fin, que como ya hace un mes o así que finiquité Sandman , lo cual me dejó un vacío existencial importante, y aunque sigo con Gaiman porque tengo Neverwhere y Fragile Things a mitad, sé que me los terminaré en seguida. Y tras devorar la serie y darle una oportunidad a Los Pilares de la Tierra , no me convenció... fui a por provisiones. Vi unas cuantas cosicas que puede que quiera. A ver qué os parece. Norwegian Wood , de Haruki Murakami. Nunca he leído nada de este señor, pero como os podéis imaginar me llamó el título. Me leí la cotraportada y tiene posibilidades. Paul is Undead , de Alan Goldsher. Seguimos beatelianos (desde hace unos meses lo estoy bastante, por unas razones o por otras), y seguimos con todas estas novelas que están salie...
Últimamente me ha dado por el maquillaje. Ya os conté que nunca le había prestado demasiada atención. De hecho, la primera vez que me fijé fue porque me entró por los ojos. ¿La culpa? De Benefit , of course. Pese a su precio acabé comprándome la base, y la uso desde entonces. Aparte de eso, rara vez me gasto tantísimo en nada. No me gusta gastar burradas, cuando puedes tener lo mismo mucho más barato, aunque no sea de marca. Me dí cuenta de cómo son estas cosas estando de Erasmus en Glasgow. Vi esta marca por primera vez, y cantidad de cosas similares que entraban básicamente por los ojos. Normal por otro lado, si son productos de belleza tiene que tener buena pinta. Pero no es justo pagar por la caja además de por el producto. Pero aficionarse a un tema es peligroso, empiezas a mirar en las tiendas, en los blogs, etc. Y normalmente me resbalan. Pero el otro día que estaba echando pestes de MAC por ser tan caro, de repente vi esto: Y lo que es peor... esto: Fotos de toda la colección a...
Comentarios